
Con exportaciones que pasaron de 10,668 a 20,550 millones de dólares en cinco años, México se consolida como potencia manufacturera médica y nodo estratégico del nearshoring en América del Norte.
La exportación de dispositivos médicos dejó de ser un nicho discreto para convertirse en una apuesta estratégica. México ya puso la lupa en este sector y las cifras explican por qué.
El país duplicó el valor de sus exportaciones de dispositivos médicos en apenas cinco años. En 2020, año marcado por la pandemia de Covid-19, las ventas externas alcanzaron 10,668 millones de dólares. Para 2025, el monto llegó a 20,550 millones, según datos del Banco de México.
El crecimiento considera 138 fracciones arancelarias identificadas por la Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID) como estratégicas para el sector.
El dinamismo no solo se debe a una mayor demanda internacional, la industria en el país también consolidó clústeres productivos, fortaleció su capital humano y elevó su capacidad tecnológica. La combinación lo posiciona dentro del radar permanente de corporaciones globales que buscan eficiencia operativa, talento especializado y acceso inmediato al mercado norteamericano.
México ocupa una posición clave, se mantiene como el mayor exportador de dispositivos médicos de América Latina y figura entre los ocho principales exportadores del mundo. Gran parte de la producción tiene como destino Estados Unidos (alrededor de 90%), lo que sostiene cadenas manufactureras regionales y empleo industrial en ambos lados de la frontera.
Un análisis de la consultora Prodensa destaca que el país participa entre 3% y 4% de la producción mundial de dispositivos médicos.
Dice que la competitividad explica parte del fenómeno, ya que México ofrece costos de producción hasta 25% menores que Estados Unidos y cerca de 6% inferiores a China, con base en datos de la Asociación Nacional de Proveedores de la Salud. Esa ventaja permite fabricar tecnología médica avanzada con estándares internacionales y precios competitivos.
El impacto también alcanza a la economía interna: el sector aporta alrededor de 1.5% del PIB manufacturero y mantiene tasas de crecimiento cercanas a 3% anual, con empleo especializado para ingenieros, técnicos y personal de control de calidad.
La consultora indica que varias regiones del país emergen como polos de la industria de dispositivos médicos como es el caso de Baja California y Sonora concentran grandes complejos exportadores vinculados al mercado estadounidense. Chihuahua destaca por su base industrial consolidada.
Mientras que Guadalajara integra manufactura con innovación tecnológica, mientras el área metropolitana de Ciudad de México reúne investigación, producción y servicios especializados.
Esta red industrial genera sinergias con sectores de alto valor agregado como electrónica avanzada y equipos de precisión.
Empresas globales confirman la apuesta, ya que Cardinal Health opera múltiples plantas orientadas a la exportación hacia Estados Unidos.
Medtronic produce dispositivos cardiovasculares y electrónicos de alta precisión. Becton Dickinson fabrica jeringas y sistemas de administración de fármacos en instalaciones certificadas. Philips Healthcare y Siemens Healthineers realizan ensamble y pruebas de equipos de imagen diagnóstica, mientras Abbott abastece soluciones de diagnóstico para hospitales internacionales.
La AMID proyecta inversiones por al menos 400 millones de dólares hacia 2030 . Los recursos se dirigirán a investigación aplicada, centros de excelencia, logística especializada y capacitación profesional, con el el objetivo de posicionar a México como hub regional de manufactura médica avanzada.
El crecimiento industrial coincide con una transformación más amplia del sector salud regional. El Departamento de Comercio de Estados Unidos identifica a México como uno de los mercados más atractivos para exportaciones médicas y servicios sanitarios dentro del proceso de relocalización productiva en América del Norte.
El sistema de salud mexicano mantiene una estructura mixta. Cerca de 70% de la población recibe atención a través de instituciones públicas como IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar, mientras el sector privado amplía su presencia en zonas urbanas con mayor demanda tecnológica.
El mercado refleja esa dualidad. Las importaciones totales del sector salud alcanzaron cerca de 10,550 millones de dólares en 2024, frente a 12,100 millones registrados en 2020. Las compras provenientes de Estados Unidos mostraron estabilidad y sumaron 2,770 millones de dólares el año pasado, según la guía comercial estadounidense.
México aún depende de importaciones de equipos médicos avanzados, diagnósticos e ingredientes farmacéuticos. Esta condición impulsa la construcción de cadenas de suministro regionales más resilientes y coloca al país como nodo estratégico dentro de la manufactura sanitaria norteamericana.
Las oportunidades futuras se concentran en imagenología médica, cirugía mínimamente invasiva, salud digital, telemedicina, logística de cadena de frío y ensayos clínicos. Al mismo tiempo, la competencia tecnológica entre proveedores estadounidenses y chinos introduce un componente geopolítico dentro del mercado sanitario mexicano.
El gobierno federal busca acelerar esa transición industrial. La Secretaría de Economía identificó a la industria farmacéutica y de dispositivos médicos como uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento dentro del Plan México. Javier Dávila, responsable del sector dentro de la dependencia, señaló hace unos meses, que la instrucción del secretario Marcelo Ebrard apunta a fortalecer inversión, apertura de mercados y expansión empresarial.
La estrategia ya muestra avances. En febrero de 2026, México participó junto con Baja California y Chihuahua en MD&M West, uno de los encuentros más relevantes del mundo para la industria médica. La delegación presentó paquetes de atracción diseñados para facilitar relocalización productiva, formación dual de talento, incentivos fiscales e integración de proveedores nacionales.

El gigante de los medios de comunicación informó que la unión de sus negocios de telecomunicaciones terminó al cierre de 2025, cuyo movimiento ya le permitió generar utilidades.
Grupo Televisa terminó la fusión de los activos de Izzi y Sky. El gigante de medios de comunicación explicó que a partir del último cuarto de 2025, los estados financieros sus empresas de telecomunicaciones serán presentados en un sola operación.
Izzi concentra su operación en servicios de televisión de paga, conectividad fija y móvil, a través de su Operador Móvil Virtual (OMV), Izzi Móvil, mientras que Sky ha estado enfocada principalmente en servicios de televisión y conectividad satelital.
Con el movimiento, Televisa ahora presentará estados financieros consolidados que reflejarán en una sola operación el desempeño de los servicios fijos residenciales, empresariales y satelitales.
La compañía no detalló si la integración de los activos dará lugar a una nueva marca ni precisó cuál de los nombres comerciales encabezará la oferta de servicios tras la reestructura. La operación está liderada actualmente por Francisco Valim.
“El proceso de reestructuración e integración de nuestros negocios de cable y Sky que inició en el segundo trimestre de 2024,concluyó sustancialmente en el cuarto trimestre de 2025, y resultó en una estructura de costos operativos consolidada entre estos dos negocios”, aseguró la compañía en su reporte financiero.
Este cambio en nuestra información por segmentos es resultado de cambios organizacionales que integraron las operaciones de nuestros negocios de cable y Sky en un único negocio, y a la función que ahora desempeña el equipo directivo para analizar los resultados de nuestra operación, tomar decisiones y asignarle recursos como un único negocio”, explicó la compañía en su reporte financiero.
Desde el segundo trimestre de 2024, Televisa informó la integración de su unidad de cable de la empresa, Izzi con Sky de servicios satelitales.
La fusión se produjo en medio de la estrategia de reducción de gastos financieros y mejorar el desempeño del segmento de cable que ha tenido dificultades para encontrar la forma de ser competitiva en sus precios y hacer frente a sus competidores. Sumado a que Sky ha sido uno de los negocios con mayores retos para retener usuarios e incrementar ingresos.
Izzi, incluso previo a la fusión con Sky, inició un largo proceso de adelgazamiento de su estructura laboral para encaminar el negocio hacia la rentabilidad en un entorno cada vez más marcado por la competencia del streaming de video bajo demanda que ha generado de manera paulatina el desplazamiento del servicio de tv de paga.
El objetivo de la fusión es mejorar la perspectiva financiera de los negocios de telecomunicaciones, así como saldar la compra de la participación de 41% de Sky en manos de AT&T que realizó en 2024.
Durante 2025, Televisa pudo revertir la caída de sus beneficios. La empresa obtuvo una utilidad neta de 4,224 millones de pesos, mientras que su flujo operativo registró 21,559 millones de pesos, implicando un incremento de 20% de manera interanual.
El resultado estuvo impulsado a una disminución de gastos de 307 millones de pesos, lo que significó 40.6% menos respecto a los 756 millones de 2024.
“La disminución reflejó principalmente una reducción en el gasto por compensación con base en acciones, el cual fue parcialmente compensado por un aumento en otros gastos corporativos”.
Sin embargo, las ventas de la compañía cayeron. En 2025, Televisa totalizó 58, 878 millones de pesos, 5.4% menos respecto a los 62,260 millones de pesos de 2024.

El sector manufacturero sostuvo más de 90% de las exportaciones mexicanas al inicio de 2026, con fuerte avance en maquinaria y productos metalúrgicos.
Las exportaciones mexicanas arrancaron 2026 con el pie derecho, pues en enero, el valor total sumó 48,008 millones de dólares, un crecimiento anual de 8.1%, de acuerdo con datos de la balanza comercial del Inegi.
Las manufacturas sostuvieron el avance con ventas por 43,508 millones y un alza de 9.4%. Destacó la maquinaria y equipo para industrias diversas, que creció 65.8%, así como la minerometalurgia y los productos metálicos de uso doméstico. Mientras que los envíos no petroleros aumentaron 9.8%.
El mercado estadounidense mantuvo su peso central, al concentrar más de 82% de las exportaciones no petroleras. Los envíos hacia ese país avanzaron 7.9%, mientras que los dirigidos al resto del mundo crecieron 19.6%, una señal de mayor diversificación.
No todos los sectores avanzaron, ya que el sector automotriz registró una caída anual de 9%, afectado por menores ventas a Estados Unidos, aunque mostró un repunte en otros destinos.
Las exportaciones petroleras cayeron 33.5%, con ventas por 1,111 millones de dólares, afectadas por un menor precio de la mezcla mexicana, que promedió 55.34 dólares por barril, y por una reducción en el volumen exportado.
Las agropecuarias retrocedieron 11.6%, con bajas en jitomate, aguacate y fresas, aunque el mango reportó un crecimiento de 70.9%. Las extractivas no petroleras crecieron 81.1%.
La estructura exportadora mantiene su perfil industrial, con 90.6% del total concentrado en manufacturas.
Del lado de las importaciones, el ritmo fue mayor; en enero alcanzaron 54,489 millones de dólares, un aumento anual de 9.8%. El impulso provino de los bienes intermedios, que crecieron 14.2% y representaron 79.2% del total. Este comportamiento refleja la demanda de insumos para la industria exportadora.
Las compras de bienes de consumo cayeron 3.8%, por menores adquisiciones de combustibles, mientras que las de bienes de capital retrocedieron 4.4%, una señal de cautela en inversión productiva. Con este desempeño, la balanza comercial registró un déficit de 6,481 millones de dólares en enero, tras el superávit observado en diciembre de 2,430 millones.
La reducción del saldo comercial entre diciembre de 2025 y enero de 2026 respondió al deterioro de la balanza no petrolera, que pasó de un superávit de 4,837 millones de dólares a un déficit de 4,267 millones.

La nueva oferta de adquisición es el último capítulo de una saga con impacto en Hollywood y en los medios de comunicación estadounidenses.
Netflix dijo el jueves que no mejorará su oferta de adquisición por Warner Bros. Discovery (WBD) para competir con la propuesta rival de Paramount, respaldada por Skydance Corporation, tras considerar que el acuerdo ya no resultaba atractivo desde el punto de vista financiero.
Los codirectores ejecutivos del gigante del streaming, Ted Sarandos y Greg Peters, dijeron que "declinaban igualar" la más reciente oferta de Paramount, después de que la junta directiva de Warner Bros la declarara como una opción superior para la compañía.
La nueva oferta de Paramount eleva el precio a 31 dólares por acción, frente a los 30 anteriores, lo que valora a WBD en aproximadamente 110,000 millones de dólares incluyendo deuda. Además, la compañía promete cubrir la comisión de ruptura de 2,800 millones de dólares que Warner debería pagar a Netflix si abandona el acuerdo actual, e incluso ofrece 7,000 millones adicionales en caso de que la operación no prospere por obstáculos regulatorios.
A pesar de reconocer que la propuesta “podría razonablemente esperarse que conduzca” a una oferta superior, el consejo de administración de WBD no ha concluido formalmente que sea mejor que la de Netflix. Más temprano, la empresa reiteró que el acuerdo con la plataforma de streaming “sigue vigente” y que la junta continúa inclinándose por esa operación.
La disputa ha captado la atención de Hollywood y de Washington. El presidente Donald Trump dijo que estará “involucrado” en cualquier decisión relevante sobre la fusión, mientras el Departamento de Justicia revisa actualmente la propuesta de Netflix.
Paramount, dirigida por David Ellison y financiada en gran medida por su padre, el fundador de Oracle Larry Ellison, es vista como un actor con vínculos cercanos a la actual administración. Una eventual victoria de Paramount implicaría que activos como CNN pasen al control de la familia Ellison, en un contexto en el que la cadena ha sido frecuentemente criticada por Trump.
En contraste, la oferta de Netflix —valorada en 83,000 millones de dólares— contempla una fusión más limitada que no incluye ciertos activos televisivos de Warner, como CNN y Discovery, los cuales pasarían a una nueva empresa cotizada en bolsa si el acuerdo actual se concreta.
En entrevista con BBC Radio 4, el codirector ejecutivo de Netflix, Ted Sarandos, subrayó que “este es un acuerdo comercial, no es un acuerdo político”, en un intento por desmarcar la operación del clima partidista que la rodea.
Si Warner aceptara formalmente la propuesta de Paramount, Netflix tendría cuatro días hábiles para presentar una contraoferta. Analistas prevén que la compañía podría verse obligada a elevar su propuesta para acercarse a la valoración planteada por su rival.
Por ahora, WBD iniciará conversaciones con Paramount mientras recomienda a sus accionistas no tomar ninguna acción hasta que concluya la revisión. La decisión final no solo redefinirá el mapa del entretenimiento global, sino también el equilibrio de poder entre los grandes conglomerados mediáticos en Estados Unidos.