
Analistas y economistas en jefe de bancos, casas de bolsa y fondos de inversión nos comparten sus pronósticos para el año entrante.
Como cada año, expertos comparten con Expansión sus perspectivas económicas de cara al nuevo año. Desde lo que viene para la revisión del T-MEC, la inflación, los riesgos económicos mundiales y lo que debe hacer nuestro país para mejorar su economía, te presentamos los análisis que definirán el futuro próximo.
¿Cómo le irá a la economía de México?
Alejandro Saldaña, Economista en Jefe de Grupo Financiero BX+ Tras un 2025 caracterizado por un bajo crecimiento, prevemos que las condiciones serán algo más favorables. La revisión del T-MEC podría destrabar inversiones en sectores vinculados con la exportación, como los de manufacturas (automotriz, cómputo y electrónica, aparatos eléctricos, maquinaria y equipo), ya que contar con reglas claras es una condición necesaria para atraer nuevos proyectos.
Los cambios fiscales que enfrentará la banca el próximo año podrían afectar el costo de los créditos o el apetito de la banca por expandir su cartera. Sobre el Mundial de Futbol, estimamos que tendrá un efecto favorable sobre el sector de servicios, particularmente, en actividades como transporte, recreación, alojamiento temporal y preparación de alimentos.
Gerónimo Ugarte Bedwell, Economista en Jefe de Valmex Casa de Bolsa La economía mexicana se encuentra en un proceso de ajuste macroeconómico que se traduce en un crecimiento proyectado del PIB de 1.3% en 2026. Representa un rebote modesto tras el estancamiento de 2025, pero permanece por debajo del potencial productivo, lo que subraya la persistencia de importantes restricciones internas y externas. Aunado a una moderación del poder adquisitivo y la consecuente rigidez al alza en la senda del consumo privado, la expansión se verá limitada por el mandato de consolidación fiscal. Tras el elevado déficit público incurrido durante 2024, y la transición a una consolidación parcial en 2025, es poco probable que el gobierno pueda implementar una política fiscal contracíclica el próximo año.
¿Qué pasará con la revisión del T-MEC?
Ricardo Aguilar Abe, Economista en Jefe y Director de Análisis de Banco Invex.
No se anticipa un escenario adverso negativo para México, no obstante, es probable que se tenga que ceder en aspectos relevantes relacionados con el origen preponderante de los productos, su composición, mano de obra e insumos involucrados en la elaboración. En particular, Estados Unidos podría exigir un menor contenido proveniente de China en autos y partes que se exporten desde México.
De igual manera, se podrían buscar condiciones más equitativas para los inversionistas de Estados Unidos y Canadá en sectores como el energético, donde las empresas del Estado mexicano gozan de mayor preferencia.
Pamela Díaz, Economista en Jefe para México de BNP Paribas.
La revisión del T-MEC debe entenderse como un mecanismo técnico previsto en el propio tratado. Es importante señalar que no existe un plazo rígido para cerrarlo, lo que podría llevar a una extensión de las negociaciones dependiendo de la complejidad de los temas regulatorios que se aborden.
La relación económica entre México y Estados Unidos es estructural y difícilmente reversible, por lo que creemos que el desenlace base será de continuidad, aunque acompañado de mayores mecanismos de seguimiento y verificación.
Vemos tres ejes principales de discusión: la integración productiva, las barreras no arancelarias y el cumplimiento laboral, enfocado en la aplicación práctica de las obligaciones ya vigentes.
¿Cuál es la expectativa inflacionaria?
Enrique Covarrubias, Economista en Jefe y Director de Análisis de Actinver
A octubre, la inflación se ubicaba en 3.63%, acumulando siete quincenas dentro del rango objetivo de Banxico gracias a menores precios agropecuarios por una buena temporada de lluvias. Esperamos que esta dinámica continúe hacia el cierre de 2025 (3.9%).
Sin embargo, a inicios de 2026, algunos ajustes fiscales podrían presionar temporalmente la inflación hasta 4.5%. El alza del IEPS a bebidas azucaradas y tabaco aportaría unos 14 puntos base, mientras que el incremento de aranceles a importaciones de países sin acuerdo comercial –afectando, sobre todo, autos eléctricos, textiles y calzado– añadiría unos 16 pb.
Prevemos que estos efectos se diluyan a lo largo del año y que la inflación cierre 2026 en 4.0%.
__¿Qué debe hacer México para reactivar su economía? __ Iván Arias, Director de Estudios Económicos de Banamex.
Es necesario superar desafíos estructurales, como un marco institucional y de gobernanza sólido, y políticas que fomenten una mayor productividad, destacando la inversión en infraestructura, innovación y tecnología, así como en educación y capacitación, al tiempo que se atienden los rezagos en desigualdad, informalidad y pobreza.
En 2026 será clave que el gobierno logre construir una mejor relación con Estados Unidos (en términos comerciales, de seguridad y migración), así como con los empresarios; alcanzar esos éxitos potenciaría las perspectivas de crecimiento económico del país. En Banamex estimamos un crecimiento del PIB de 0.4% en 2025 y de 1.5% en 2026.
Jorge Velarde, profesor del Departamento de Finanzas y Economía de Negocios de EGADE.
Primero será clave proteger el poder adquisitivo mediante políticas salariales ligadas a productividad, acuerdos para estabilizar precios esenciales y educación financiera que promueva un consumo responsable.
Segundo, las empresas deberán invertir en innovación, digitalización y diversificación de mercados, reduciendo dependencia del mercado estadounidense. Una gestión financiera sólida, cobertura cambiaria y expansión hacia América Latina, Europa y Asia serán factores críticos para resistir la volatilidad.
Tercero, el Estado debe sostener la estabilidad fiscal y llegar a la revisión del T-MEC con una estrategia geoeconómica que preserve certidumbre y modernice capítulos sobre sostenibilidad y digitalización.
Invertir en capital humano y en la transición verde permitirá aprovechar nuevas oportunidades en energías limpias, manufactura avanzada y electromovilidad.
¿Cuál es el principal reto para las finanzas públicas?
Ricardo Aguilar Abe, Economista en Jefe y Director de Análisis de Banco Invex.
Lograr mayores ingresos sin crear nuevos impuestos. Si bien es probable que el déficit público se ubique en 3.6% del PIB al cierre del año, es probable que esto responda más a la continua restricción del gasto que a un incremento en la recaudación.
Por ello, la autoridad fiscal deberá encontrar mecanismos para combatir la evasión, recolectar impuestos de mejor manera, así como cobrar créditos fiscales de forma más efectiva. Asimismo, se deberán encontrar mejores esquemas para que un mayor porcentaje de la población pueda desplazarse hacia el sector formal y pague impuestos.
Pamela Díaz, Economista en Jefe para México de BNP Paribas.
La convergencia entre crecimiento, ingresos y un gasto cada vez más rígido. Existe un nivel elevado de incertidumbre económica que podría traducirse en una recaudación menor a la prevista, ya sea por un crecimiento más débil o por una moderación en el impulso del mercado interno. Este es el primer foco de riesgo, porque el marco fiscal parte de supuestos relativamente optimistas sobre la trayectoria de la economía.
El segundo proviene de la estrategia recaudatoria. Parte relevante del incremento esperado en los ingresos se atribuye a mejoras en eficiencia aduanera y a nuevas medidas vinculadas con importaciones. Sin embargo, si estas acciones terminan reduciendo el flujo de comercio exterior, el efecto tributario podría ser menor al contemplado originalmente.
A ello, se suma un costo financiero de la deuda que descansa en supuestos de tasas de interés más bajas que las actuales. La combinación reduce significativamente el margen de maniobra para reasignar recursos o responder a choques imprevistos.
¿Será el año del super peso?
Gerónimo Ugarte Bedwell, Economista en Jefe de Valmex Casa de Bolsa.
La expectativa es de una depreciación gradual y ordenada, lo cual indica la conclusión del periodo de fortaleza conocido como el superpeso. Según nuestros pronósticos, el tipo de cambio pasará de 18.65 al cierre de 2025 a 19.48 al de 2026, una corrección anual de aproximadamente 4.45%.
Esta trayectoria se debería, principalmente, a un alza en el valor del dólar y estaría apoyada por el desvanecimiento de las condiciones que sustentaron la apreciación.
El pronóstico de 19.48 refleja una corrección esperada, condicionada a la estabilidad en el diferencial de tasas de interés y a una gestión exitosa de los conflictos comerciales durante la revisión del acuerdo trilateral T-MEC.
Iván Arias, Director de Estudios Económicos de Banamex.
El peso se ha fortalecido a lo largo del año, respondiendo principalmente, a un debilitamiento generalizado del dólar, y se mantendrá relativamente fuerte en 2026.
Estimamos una tendencia de depreciación gradual por cierta aversión al riesgo dado el entorno de incertidumbre que prevalecerá durante la revisión del T-MEC y que se extendería todo 2026. En este sentido, estimamos que el peso cierre 2025 en 18.8 unidades por dólar y 2026 en 19.7.
Como riesgos al alza destacamos mayor incertidumbre global y una revisión desfavorable del T-MEC; y a la baja, mejores perspectivas por nearshoring y un debilitamiento adicional del dólar por mayores recortes respecto al resto del mundo o una consolidación del fin del excepcionalismo americano.

La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que quiere llegar a la inauguración del Mundial de Futbol en un Olinia, pero estos aún no han sido presentados de manera oficial.
La presidenta Claudia Sheinbaum ve en Olinia, la propuesta de minivehículos gestada desde el gobierno federal, su puerta de entrada para la inauguración del Mundial de Futbol 2026. “Vamos a llegar en uno o varios Olinia para poder mostrarlos al mundo”, asegura la mandataria.
Aun sin lo comentado por la Ejecutiva Federal hace unas semanas, el proyecto ya veía en 2026 un año decisivo para su desarrollo, pues de acuerdo con la última información ventilada por las autoridades sobre estos vehículos, sería en junio cuando se presentaría una flotilla piloto de los modelos que integrarán su oferta.
Y es que la propuesta de Olinia es disruptiva en manufactura, al tratarse de un camino diferente al que ha seguido la industria automotriz en el territorio nacional y que ha colocado a México como el sexto mayor fabricante de vehículos ligeros en el mundo.
En palabras de la presidenta Sheinbaum, Olinia quiere ser un “minivehículo”, de tamaño pequeño y ágil, con una velocidad de hasta 50 kilómetros por hora, enfocado a una “movilidad de barrio” y que estaría integrado por dos modelos principalmente: uno para pasajeros y otro para entregas de última milla o de trabajo.
Los especialistas del sector ven un área de oportunidad para Olinia al llegar a satisfacer una necesidad de movilidad diferente a la que se enfoca hoy la industria automotriz tradicional, pero con una serie de limitantes aún, acorde con la poca información que hasta el momento se conoce del proyecto.
“El nicho donde va a participar creo que es buena la idea, porque no va a reemplazar autos, sino que va a reemplazar a mototaxis, a la movilidad muy de barrio, llega para distancias pequeñas con capacidades muy pequeñas, son capacidades tan pequeñas que un carrito de estos no puede cruzar toda la Ciudad de México”, comenta Eric Ramírez, director para América Latina y el Caribe de Urban Science.
Hasta ahora, la competencia y, al mismo tiempo, la oportunidad de Olinia, parece estar en las motocicletas y scooters asiáticos, principalmente chinos, que han llegado con fuerza al territorio nacional en el último año, y que han abarrotado diversas áreas comerciales como el centro histórico de la Ciudad de México.
Con la legislación vigente, este tipo de vehículos pagan un arancel de entre 0 y 15% para su internación en el país, pero el porcentaje está próximo a elevarse a 35% a partir del 1 de enero del año entrante.
Las autoridades han dicho que el precio de Olinia oscilará entre los 90,000 y 150,000 pesos, y aunque éste aún no es oficial, los especialistas ya se cuestionan si el costo será lo suficientemente atractivo para llegar a suplir la demanda que hasta ahora se había inclinado con los vehículos “Made in China”, que sin las nuevas tarifas no llegaban a rebasar los 25,000 o 30,000 pesos.
“Si ese es el foco y si esa es la expectativa, está bien. Ahora, falta ver que gane tracción con los clientes porque, aunque parece atractivo un precio de 100,000 pesos, no sé cuánto inviertan ahorita las personas por ese tipo de movilidad. Yo no creo que inviertan más de 15,000 o 20,000 pesos por esa movilidad. Si le dices que ahora viene por 100,000 pesos, no sabría decir cuánta demanda habrá para comprar un primer Olinia”, expone Ramírez.
Además de que 2026 será un año decisivo para la propia creación y puesta en marcha de Olinia, en manos de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, el Tecnológico Nacional de México, el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), desde el flanco regulatorio se observa otro de los retos.
Con la legislación tal y como está actualmente, Olinia, al tratarse de un “minivehículo”, podría emplacarse como una cuatrimoto, pero el mismo Roberto Capuano Tripp, coordinador del proyecto, ha dicho que esto sería inadecuado por la visión de movilidad que se tiene del mismo, pero por sus capacidades, tampoco podría matricularse como un vehículo convencional.
Ya que las intenciones del gobierno de México son que se trate de vehículos seguros, las autoridades ya están trabajando en toda la normativa en torno a Olinia, pero aún no hay una fecha exacta de cuándo podrían contarse con las nuevas regulaciones.
“Una de las primeras cosas que estamos haciendo en Olinia es definir normativamente qué es un minivehículo. Al crear la norma, estamos trabajando con la Secretaría de Economía para asegurarnos de que esta categoría, en la cual Olinia será un participante, pueda ofrecer las mejores condiciones de seguridad”, comentó Capuano en su última participación en la conferencia matutina presidencial.
La moneda aún está en el aire para Olinia, pues si bien, es claro que existe un área de oportunidad para el proyecto, qué tanto se aproveche dependerá de los pormenores y del robustecimiento de dicha iniciativa, que ya tiene una fecha de presentación oficial: junio de 2026.
El IEPS a gasolinas, diésel y otros combustibles se actualiza por inflación y aplicará desde el 1 de enero de 2026. El impacto en precios dependerá de los estímulos fiscales que otorgue Hacienda.
A partir del 1 de enero de 2026, la gasolina, el diésel y otros productos derivados del petróleo tendrán un ajuste al alza en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), como parte de la actualización anual que realiza la Secretaría de Hacienda con base en la inflación.
El ajuste fue publicado en el Diario Oficial de la Federación y responde al mecanismo legal que actualiza las cuotas del IEPS cada año para mantener su valor real frente al aumento de precios.
¿Desde cuándo aplica el aumento al IEPS?
Las nuevas cuotas entran en vigor el 1 de enero de 2026, de acuerdo con el Acuerdo emitido por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). No se trata de un nuevo impuesto, sino de una actualización inflacionaria prevista en la ley.
El ajuste se calculó con un factor de actualización de 1.0379, derivado del crecimiento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025. ¿Cuánto sube el IEPS a gasolinas y diésel en 2026?
Estas son las cuotas del IEPS a combustibles automotrices que aplicarán a partir de enero. IEPS a combustibles automotrices (por litro)
IEPS ambiental: combustibles fósiles
Además del IEPS a gasolinas y diésel, también se actualizan las cuotas aplicables a combustibles fósiles, que funcionan como un impuesto ambiental:
IEPS estatal a gasolinas y diésel
Estas cuotas corresponden al componente del IEPS que se destina a las entidades federativas:
¿Este ajuste significa que subirá el precio de la gasolina?
No necesariamente de forma automática. El precio final al consumidor depende de varios factores:
Hacienda puede compensar el aumento con estímulos, como ha ocurrido en años anteriores, para evitar impactos bruscos en el precio al público.
¿Por qué se actualiza el IEPS cada año?
La ley establece que el IEPS debe ajustarse anualmente con base en la inflación para evitar que el impuesto pierda poder recaudatorio. Es un mecanismo automático y distinto a una reforma fiscal.
Con una edición especial, Absolut reactiva su archivo artístico para sostener relevancia cultural en un mercado saturado.
En un mercado saturado de mensajes inmediatos y lanzamientos de corta vida, Absolut decidió volver a una de sus colaboraciones más emblemáticas del pasado. La marca lanzó Absolut Haring, una edición especial que recupera su vínculo con el artista Keith Haring y coloca al arte y la nostalgia como ejes centrales de su estrategia para sostener vigencia cultural.
La apuesta no responde a la melancolía, sino a una lectura generacional. Para los millennials, la botella de Absolut forma parte del paisaje cultural con el que crecieron, más allá de su función como bebida. En ese cruce, la nostalgia se ha convertido en un lenguaje eficaz para reconectar con audiencias que hoy valoran los símbolos, las historias y los objetos con significado.
Desde ahí, el art marketing aparece como una herramienta estratégica. La marca reinterpreta su archivo cultural desde el presente y lo convierte en valor de marca, una vía que en los últimos años también ha sido adoptada por otras marcas de consumo que buscan relevancia ante la saturación de propuestas.
“Absolut siempre ha creído en el poder del arte para despertar algo más grande. Nuestra trayectoria con Keith Haring comenzó hace casi 40 años. Este lanzamiento recupera esa alianza, en un momento donde las marcas necesitan volver a conectar desde lo simbólico”, explica María Fernanda Gálvez, senior brand manager de Absolut.
Desde los años ochenta, Absolut convirtió su silueta en un lienzo. La colaboración con Andy Warhol en 1985 marcó el inicio de una relación con el mundo del arte que redefinió la forma en que una marca de bebidas podía insertarse en la cultura visual. Keith Haring fue el segundo artista en intervenir la botella, llevando su lenguaje gráfico y su idea de arte accesible a un objeto cotidiano.
Esa herencia vuelve a activarse en un contexto distinto. Para la marca, la referencia a Haring es un homenaje histórico, pero también los mantiene vigentes. “Haring defendía que el arte debía estar en la calle y al alcance de todos. Ese principio sigue conectando con lo que hoy buscan las nuevas generaciones. Un objeto cotidiano puede transformarse en una pieza con significado cultural”, señala Gálvez.
En ese cruce, la nostalgia cumple una función estratégica. Para los millennials, Absolut remite a memoria, coleccionismo y creatividad. Para audiencias más jóvenes, el arte se convierte en un punto de entrada que legitima a la marca dentro de la conversación cultural contemporánea.
Absolut Haring materializa esa lectura a través de un diseño intervenido con figuras en relieve, tipografía especial y un código QR que remite a archivos originales de la campaña de 1986. La botella funciona como un objeto híbrido, a medio camino entre pieza de colección y producto de consumo, capaz de circular tanto en la mesa como en el imaginario cultural del consumidor.
El auge del art marketing
En los últimos años, el art marketing ha ganado terreno como respuesta a la saturación publicitaria y a la búsqueda de diferenciación en anaquel. El arte ha pasado de ser un recurso estético a una herramienta para construir significado y permanencia.
Marcas como Bonafont han apostado por ediciones intervenidas por artistas mexicanos para transformar un producto cotidiano en un objeto coleccionable. Durante varios años, sus botellas se agotaron y generaron repetición de compra impulsada por el diseño. Santa Clara siguió un camino similar al celebrar su centenario con ediciones especiales desarrolladas junto a Pineda Covalin, donde el arte funcionó como un vehículo de identidad y legado.
En otros casos, la apuesta ha ido más allá del empaque. Nivea realizó en México su primera intervención artística a nivel global, mientras que Nacional Monte de Piedad recurrió a murales, exposiciones e instalaciones para conmemorar sus 250 años. En todos ellos, el arte operó como un puente entre marca, cultura y conversación pública.
En el caso de Absolut, las ediciones especiales alcanzan una rotación total en anaquel en menos de tres meses, un desempeño que difícilmente logra un producto de línea. La marca ha lanzado más de 100 ediciones especiales, una estrategia que ha fortalecido el vínculo con el coleccionismo y el valor simbólico del empaque.
“No se trata de seguir tendencias efímeras, partimos de colaboraciones que forman parte de nuestra historia y que tienen un sentido cultural claro. Esa profundidad creativa es lo que permite que una edición siga siendo relevante con el paso del tiempo”, detalla la ejecutiva.
La consistencia de esta estrategia convive con un desempeño financiero estable. En los últimos tres años fiscales, las ventas netas de Absolut crecieron a una tasa compuesta anual de 4%, mientras que su desempeño en Norteamérica se ha mantenido.
Para Absolut, el arte opera como una herramienta de conexión sostenida, capaz de activar memoria, conversación y valor de marca al mismo tiempo. Más que un adorno creativo, se convierte en una forma de construir relevancia en el largo plazo, especialmente con una generación que reconoce en los símbolos compartidos una razón para volver a elegir.