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NOTICIAS DEL DÍA (04 DE FEBRERO DE 2026)

Escrito por: AS Consulting Group4/02/2026

Autosuficiencia petrolera pasa factura: ingresos por exportaciones caen 61% en 2025.

Autosuficiencia petrolera pasa factura: ingresos por exportaciones caen 61% en 2025.

Menores envíos de crudo, precios internacionales más bajos y una producción en descenso presionan las finanzas de Pemex y del país, mientras la apuesta por refinar más petróleo aún no logra la autosuficiencia.

México tiene un objetivo claro: dejar de exportar su petróleo para aprovecharlo, procesarlo en territorio nacional y aumentar su producción de combustibles sin importar el impacto que esa decisión pueda generar en las finanzas de Pemex y del país.

Datos de la petrolera mexicana muestran que en diciembre de 2025, el valor de las exportaciones alcanzó los 634 millones de dólares, cuando en el mismo mes de 2024 se obtuvieron 1,657 millones de dólares, lo que representa una caída de 61.5%.

El costo de la autosuficiencia energética en combustibles va más allá de dejar de necesitar comprar gasolinas y diésel en el extranjero, son recursos que dejan de ingresar a las arcas públicas de un país que por años se ha considerado de economía petrolera.

El valor del petróleo de exportación también ha visto una caída significativa en el último año, pues en diciembre de 2025 el precio promedio fue de 55.59 dólares por barril, cuando en el mismo mes de 2024 el precio promedio alcanzó los 66.25 dólares, una caída de 16% o 10.66 dólares menos por cada barril comercializado.

¿Exportaciones  millonarias?

El valor de las exportaciones de petróleo crudo de Pemex al extranjero ha caído de manera significativa, por un menor volumen pero también por un menor precio de exportación.

Promesa incumplida

La promesa presidencial de lograr la autosuficiencia en combustibles fue impulsada desde 2019 por el expresidente Andrés Manuel López Obrador. El objetivo principal es dejar de comprar combustibles en el extranjero y abastecer demanda nacional con la producción local de los energéticos en las refinerías que componen el Sistema Nacional de Refinación, incluida la nueva refinería de Dos Bocas y la refinería texana Deer Park que en enero 2022 fue adquirida en su totalidad por Pemex.

Desde entonces, especialistas han advertido sobre los riesgos que implica para la petrolera dejar de recibir dinero de las exportaciones para las finanzas públicas y las de la misma empresa estatal.

Al respecto Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), dijo que se trata de una estrategia que no tiene un fundamento económico, pues si bien desde la parte de la autosuficiencia puede tener sentido, en el balance, el golpe a las finanzas y la puesta por un sistema de refinación deteriorado no resulta benéfico ni para el país.

“Implica no tener recursos para nuevos proyectos que te permitan revertir eventualmente el equilibrio en la plataforma de producción, amortizaciones de deuda, etcétera. La apuesta por la plataforma de producción es algo que se tendría que estar repensando en términos financieros, en especial si consideramos que a partir del 2027 se tiene la meta de que Pemex sea financieramente independiente, pero, viendo los números del cierre del 2025, no se ve por dónde se va a llegar a ese objetivo”, explicó en entrevista.

Más petróleo nacional

La caída en la producción petrolera nacional también impacta de manera negativa, pues al tener menos hidrocarburos disponibles, es menos lo que se tiene disponible para poder cubrir las necesidades internas del mercado y lo que se puede enviar al extranjero.

En el duodécimo mes de 2025, el volumen de las exportaciones de petróleo cayó de manera sustancial, pues fue de apenas 368,000 barriles por día, cuando el mismo periodo de 2024 se enviaron fuera del país 807,000 barriles diarios.

En contraste, la menor comercialización de petróleo al extranjero se tradujo en más procesamiento nacional y con ello, más producción de combustibles, aunque sin ser suficiente para alcanzar la autosuficiencia energética En diciembre del año pasado, la elaboración de petrolíferos promedió 1 millón 186,815 barriles diarios –la cifra mensual más alta del año–, mientras que en el mismo mes de 2024 el promedio que se alcanzó fue de apenas 885,933 barriles por día, lo que implicó un incremento de 300,882 barriles o un 34% superior.

Expansión publicó recientemente que la producción nacional promedio de todo el 2025 de hidrocarburos líquidos –que incluye petróleo crudo y condensados– fue de 1 millón 635 mil barriles diarios, cifra menor en un 7.04% si se compara con la promedio de 2024, cuando se reportaron 1 millón 759 mil barriles por día.

Finalmente, Ocampo dijo que la apuesta por la autosuficiencia, en caso de que llegue un día a lograrse, en el largo plazo no es una estrategia funcional para Pemex. “Mientras las refinerías no están configuradas para el crudo que procesan, operativamente es una estrategia ineficiente, porque ese petróleo se podría procesar de una mejor manera en Estados Unidos”, aseguró.

El cumplimiento de las NIS será la prueba de fuego para el empresariado mexicano.

El cumplimiento de las NIS será la prueba de fuego para el empresariado mexicano.

El tiempo de la narrativa romántica se terminó. En 2026, la sostenibilidad en México ha dejado de ser un accesorio filantrópico para convertirse en un mandato contable estratégico.

Históricamente, los informes de sostenibilidad en México han habitado un limbo cómodo: el de las buenas intenciones y números alegres. Durante años, el desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) fue el "patio de juegos" de las áreas de Comunicación y Relaciones Públicas; donde las empresas lucían sus mejores galas filantrópicas sin que ello alterara un solo centavo de sus balances financieros. Pero el tiempo de la narrativa romántica se terminó. En 2026, la sostenibilidad en México ha dejado de ser un accesorio filantrópico para convertirse en un mandato contable estratégico.

La entrada en vigor de las Normas de Información de Sostenibilidad (NIS), emitidas por el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera (CINIF), institución responsable de emitir y desarrollar las Normas de Información Financiera (NIF) en México, marca un antes y un después en el ADN corporativo del país. No estamos ante un simple cambio de formato, sino ante una metamorfosis en la rendición de cuentas. Al alinear los criterios nacionales con los estándares internacionales IFRS S1 y S2, México le dice al mundo que el desempeño financiero y el impacto planetario son, finalmente, dos caras de la misma moneda.

La urgencia está respaldada por el mercado global: de acuerdo con Bloomberg Intelligence, los activos bajo criterios ESG superarán los 53 billones de dólares este año. En este contexto, la pregunta incómoda que flota en los Consejos de Administración no es "¿qué dice la norma?", sino "¿estamos realmente listos?". La respuesta corta es no. A pesar del entusiasmo regulatorio, gran parte del ecosistema empresarial mexicano padece una miopía estratégica. Muchos líderes aún ven las NIS como una "carga regulatoria" adicional, un trámite burocrático más que hay que sortear con el mínimo esfuerzo. Nada más lejos de la realidad.

Sin embargo, la sostenibilidad corporativa "ya es mayor de edad". Ya no se trata de plantar árboles para la foto; se trata de estrategia, capex, opex, trazabilidad, de datos duros y de riesgos climáticos que pueden comprometer la solvencia de una organización a mediano y largo plazo. Reportar bajo las NIS implica que la información ESG deberá integrarse en las notas de los estados financieros. En términos generales: si mientes o maquillas tus datos, estás comprometiendo la integridad de tu información financiera ante inversionistas, bancos y autoridades como la CNBV.

El verdadero reto no es la norma per se, sino la arquitectura de datos detrás de ella. Las empresas necesitan un "mapa accionable" que hoy, en muchos casos, está extraviado. ¿De dónde se extraen los datos de emisiones de Alcance 3? ¿Cómo se calcula el impacto real de la brecha salarial de género en la rentabilidad, bajo la óptica de la Taxonomía Sostenible de México? ¿Quién audita la ética de la cadena de suministro? Estas preguntas requieren estrategia, capacitación y tecnología, pero sobre todo, requieren una cultura de transparencia radical que aún es escasa en nuestro mercado.

La transición exige una inversión urgente en temas de sostenibilidad. No podemos pedirle al contador tradicional que interprete riesgos climáticos de la noche a la mañana, ni al experto en sostenibilidad que entienda de normas de revelación financiera sin un puente de formación sólida. Es imperativo que las organizaciones mexicanas dejen de ver estos reportes como una tarea de "cumplir y olvidar" para verlos como una herramienta para la creación de una nueva propuesta valor.

Aquellas compañías que hoy inviertan en sostenibilidad y en la profesionalización de sus equipos, no solo estarán cumpliendo con la norma; estarán blindando su competitividad en la era del nearshoring, donde el capital internacional fluye hacia la transparencia, la opacidad mexicana será castigada con el olvido financiero.

La sostenibilidad ya no es un capítulo aparte en el informe anual; es el marco sobre el cual se escribe el futuro económico de México. El cierre de este ciclo fiscal es la prueba de fuego para una clase empresarial que debe decidir si quiere liderar el cambio o ser arrastrada por él. Se acabaron los números alegres, es hora de las cuentas claras.

Las 17 actividades vulnerables de lavado de dinero y que el SAT pretende evitar.

Las 17 actividades vulnerables de lavado de dinero y que el SAT pretende evitar.

El órgano desconcentrado de la SHCP se enfoca a integrantes de las actividades que son vulnerables al delito del lavado de dinero.

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) informó que como parte de las medidas para prevenir el lavado de dinero, se capacita a integrantes de casas de apuestas, colegio de notarios, contadores, comercializadores de vehículos, entre otros, para adoptar buenas prácticas para prevenir el lavado de dinero.

El órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) detalló a través de un comunicado que desde junio de 2025 se han llevado a cabo reuniones virtuales y presenciales con sujetos obligados de sectores que realizan actividades consideradas vulnerables de lavado de dinero.

Colegios de notarios, corredores, mediadores, contadores públicos, abogados, artistas plásticos, inmobiliarias, juegos con apuestas, concursos y sorteos, representantes de donatarias, comercializadores de vehículos, entre otros.

Se les explicó cuáles son las obligaciones que corresponden a cada sector, entre ellas darse de alta en el Sistema del Portal de Prevención de Lavado de Dinero y presentar avisos o informes.

Las 17 actividades vulnerables de lavado de dinero

  1. La práctica de juegos con apuesta, concursos o sorteos que realicen organismos descentralizados.
  2. Tarjetas de servicios, de crédito, prepagadas y todas aquellas que constituyan instrumentos de almacenamiento de valor monetario.
  3. La emisión y comercialización habitual o profesional de cheques de viajero.
  4. El ofrecimiento habitual o profesional, por parte de sujetos distintos a las entidades financieras de otorgamiento de préstamos o créditos, con o sin garantía.
  5. La realización habitual o profesional de actividades de construcción o desarrollo de bienes inmueble.
  6. La recepción de recursos que se destinen para llevar a cabo un Desarrollo Inmobiliario cuya finalidad sea su venta o renta.
  7. La comercialización o intermediación habitual o profesional de metales preciosos, piedras preciosas, joyas o relojes.
  8. La subasta o comercialización habitual o profesional de obras de arte.
  9. La comercialización o distribución habitual o profesional de vehículos, nuevos o usados, ya sean aéreos, marítimos o terrestres.
  10. La prestación habitual o profesional de servicios de blindaje de vehículos terrestres e inmuebles.
  11. La prestación habitual o profesional de servicios de traslado, custodia de dinero o valores.
  12. La prestación de servicios profesionales de manera independiente, sin que medie relación laboral con el cliente.
  13. La prestación de servicios de fe pública.
  14. La recepción de donativos por parte de asociaciones y sociedades sin fines de lucro.
  15. La prestación de servicios de comercio exterior como agente o apoderado aduanal o agencia aduanal.
  16. La constitución de derechos personales de uso o goce de bienes inmuebles.
  17. El ofrecimiento, habitual y profesional, de intercambio de activos virtuales por parte de sujetos distintos a las entidades financieras.

La Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, establece que los sujetos obligados deben realizar las siguientes acciones:

En el Minisitio de Actividades Vulnerables , se pueden consultar las 17 actividades que las autoridades consideran como vulnerables, y abundar en la información relacionada con los derechos y obligaciones que corresponden a cada una de ellas.

Autos eléctricos vs. gasolina: los modelos que pagan seguros de hasta 26,000 pesos.

Autos eléctricos vs. gasolina: los modelos que pagan seguros de hasta 26,000 pesos.

Más que el tipo de motor, el costo del seguro responde al riesgo esperado: reparaciones más caras, baterías, sistemas electrónicos y cambios fiscales explican por qué algunas pólizas se encarecen.

Elegir entre un auto eléctrico y uno de gasolina no termina cuando decides cómo lo vas a cargar o cuánto vas a gastar en combustible. La diferencia aparece después, cuando toca protegerlo. Al cotizar un seguro, muchos conductores se encuentran con una sorpresa: aun tratándose de modelos similares, la póliza del vehículo eléctrico suele ser más cara.

No es una cifra puesta al azar ni un castigo por la tecnología. Detrás del precio hay cambios fiscales, costos de reparación más altos y una forma distinta de medir el riesgo. Entender esos factores permite comparar seguros sin caer en conclusiones equivocadas ni pensar que todo se reduce al tipo de motor.

Por qué los seguros subieron en 2026, incluso antes de comparar autos

Antes de entrar a la comparación entre eléctricos y autos de combustión, conviene mirar el contexto general. Durante 2026, el mercado asegurador nacional enfrentará un ajuste que presiona el precio de todas las pólizas sin importar el tipo de vehículo.

A los factores habituales, como inflación y mayor siniestralidad, se sumó un cambio fiscal. Con la entrada en vigor de la Ley de Ingresos de la Federación 2026, las aseguradoras dejaron de acreditar el IVA pagado en reparaciones e indemnizaciones. Ese impuesto ahora se considera un gasto del asegurado, lo que eleva los costos operativos del sector hasta en 20% y se refleja directamente en las primas.

En este escenario, las diferencias entre asegurar un auto eléctrico y uno de gasolina se vuelven más visibles, sobre todo cuando se comparan modelos del mismo segmento.

Cuánto cuesta asegurar un eléctrico frente a uno de gasolina

Al poner frente a frente vehículos equivalentes —como SUV compactos o sedanes recientes—, la brecha en la prima anual aparece desde el inicio. “Para un vehículo de combustión, el rango suele ubicarse entre 12,000 y 19,000 pesos anuales, dependiendo del segmento y el equipamiento”, señala Eduardo Salinas, director de Siniestros Autos y Daños de AXA México.

En los eléctricos la cifra sube. “La prima normalmente se sitúa entre 14,000 y 26,000 pesos anuales, según el tipo de vehículo y los sistemas tecnológicos que incorpora”, añade el directivo. La diferencia no obedece a un solo factor, sino al costo esperado que representa cada siniestro para la aseguradora.

Por qué asegurar un eléctrico es más caro

El precio del seguro de un vehículo eléctrico responde a una combinación de elementos que impactan directamente el costo de reparación. Uno de los principales es el valor de las refacciones, más elevado por la presencia de módulos electrónicos y componentes ligados al sistema de alto voltaje.

También influye el valor del propio vehículo. La tecnología integrada —como sistemas avanzados de asistencia al conductor— incrementa la suma asegurada y encarece coberturas como daños materiales o pérdida total. A esto se suma la necesidad de talleres certificados, ya que el manejo de alto voltaje requiere infraestructura y personal especializado.

En conjunto, estos factores pueden elevar la prima entre 10% y 35%, dependiendo del modelo y su nivel tecnológico, según la aseguradora.

Cuando hay un choque, la diferencia se nota más

Más allá del precio de la póliza, el punto crítico está en la severidad del siniestro. “En eventos complejos, el costo promedio en vehículos eléctricos supera los 90,000 pesos, lo que representa un aumento de entre 60% y 70% frente a autos de combustión”, dice Katia Sánchez, directora de Líneas Personales Autos y Daños de AXA México.

La brecha también aparece en daños menores. “Un siniestro simple en un auto de combustión ronda los 15,000 pesos, mientras que en un eléctrico supera los 20,000”, precisa la ejecutiva. La diferencia no se explica por el tiempo en el taller, sino por el valor de los componentes que se deben reparar o sustituir.

Reparar un eléctrico no tarda mucho más, pero sí puede costar más

En términos de tiempo, la reparación de un eléctrico y la de un auto de combustión es similar. En promedio, un EV permanece inmovilizado poco más de una semana, mientras que un vehículo tradicional tarda apenas un día adicional.

Esta diferencia no modifica de forma relevante la prima. Donde sí aparece un impacto es cuando la póliza incluye servicios como auto sustituto, ya que ese costo se activa durante el periodo de inmovilización. “El tiempo de reparación entre un eléctrico y un vehículo de combustión es muy parecido; lo que cambia es el costo asociado a los servicios adicionales que el cliente decide contratar”, explica Eduardo Salinas.

Qué cubre el seguro cuando se trata de batería y alto voltaje

Las pólizas para vehículos eléctricos incorporan coberturas específicas para los componentes de alto voltaje. Dentro de daños materiales se protege la batería frente a riesgos cubiertos, incluidos eventos de origen eléctrico, y en responsabilidad civil se consideran daños a terceros relacionados con el sistema eléctrico del vehículo.

Además, se incluye asistencia por descarga para trasladar el auto a un punto de recarga cercano y cobertura para la estación de carga domiciliaria, bajo esquemas vinculados al seguro del hogar. Entre las exclusiones figuran daños derivados de usos no recomendados por el fabricante o sobrecargas. “La batería es uno de los activos más valiosos del vehículo y, como tal, está sujeta a criterios de depreciación cuando se presenta un daño parcial o total”, comenta por su parte Katia Sánchez.

El conductor también influye en lo que pagas

El costo final del seguro no depende solo del vehículo. En los eléctricos, la base de asegurados se concentra en personas mayores de 40 años, lo que reduce la frecuencia de siniestros frente a otros segmentos y puede moderar la prima.

Factores como la zona de circulación, el historial de siniestros y la renovación de la póliza también pesan en el cálculo. “Un perfil con buen historial y uso moderado puede acceder a mejores condiciones, mientras que zonas de mayor riesgo o antecedentes de siniestros tienden a encarecer la prima”, apunta la directiva de AXA.

Cómo comparar un seguro sin caer en falsas diferencias

Para comparar correctamente un seguro eléctrico con uno de gasolina, es clave revisar condiciones equivalentes. Deducibles, suma asegurada y criterio de valuación deben coincidir para evitar diferencias artificiales. También conviene confirmar que ambas pólizas incluyan las mismas coberturas básicas.

En el caso de los eléctricos, resulta fundamental revisar la protección de batería, cargador domiciliario y asistencia por descarga, además de leer con atención las exclusiones relacionadas con los procesos de carga. Solo así el precio refleja el riesgo real y no una diferencia en el alcance de la protección. Con este enfoque, el seguro de un auto eléctrico no necesariamente cuesta más por ser eléctrico, sino por el costo esperado de cada siniestro y por el nivel de cobertura que incorpora.

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