
El peso se aprecia 0.7% y se ubica entre las divisas emergentes con mayores avances, mientras la BMV abre con un repunte de 2.6%, apoyada por un dólar más débil.
El peso mexicano inició la semana con una apreciación relevante frente al dólar. A la apertura de la sesión americana, la moneda local se ubica en el quinto lugar entre las divisas emergentes con mayores avances, con el tipo de cambio cotizando en 17.27 pesos por dólar, lo que implica una ganancia de 0.70% intradía.
El movimiento ocurre en un contexto de debilitamiento del dólar. El índice DXY se sitúa en 97.54 unidades, con una ligera tendencia bajista, aunque aún se mantiene por encima del mínimo de cuatro años alcanzado la semana pasada.
La divisa estadounidense recorta parte de las ganancias acumuladas en las dos sesiones previas, impulsadas por datos positivos del sector manufacturero —que se expandió en enero a su mayor ritmo desde 2022— y por el acuerdo comercial anunciado entre Estados Unidos e India.
No obstante, el dólar enfrenta presión este martes ante la incertidumbre política en Washington, donde se cumple el cuarto día de shutdown administrativo y persisten las dudas sobre una reapertura inmediata del gobierno federal.
Se espera que hoy los líderes republicanos de la Cámara de Representantes voten un paquete de financiamiento previamente aprobado por el Senado, lo que mantiene en vilo a los mercados.
En Wall Street, la Bolsa de Nueva York, abrió con sesgo positivo, impulsada por el buen desempeño del sector tecnológico tras los sólidos resultados trimestrales de Palantir. En los primeros intercambios, el Nasdaq avanza 0.32%, el S&P 500 sube 0.14%, mientras que el Dow Jones muestra una ligera baja de 0.07%.
En México, la Bolsa Mexicana de Valores registra un fuerte arranque. El S&P/BMV IPC se ubica en 69,383.63 puntos, con un avance de 2.64% (+1,784.68 unidades) en operaciones de apertura. Entre los valores con mayor peso en el índice, OMA, GAP, Televisa, América Móvil y ASUR operan sin cambios en los primeros minutos, a la espera de mayor volumen conforme avance la sesión.
El desempeño positivo del mercado local se da en un entorno de mayor apetito por riesgo, favorecido por la debilidad del dólar y el optimismo en torno al sector tecnológico global, aunque los inversionistas se mantienen atentos a la evolución del shutdown en Estados Unidos y a posibles señales de política fiscal y monetaria en los próximos días.

__La adquisición de Tupperware por 250 mdd __le permitirá a Betterware fortalecer su presencia en México y Brasil, capturar sinergias operativas y acelerar su crecimiento regional.
Betterware se reconfigura en la industria de la venta directa. La compañía, que también es dueña de Jafra, integrará a su portafolio a Tupperware, una maniobra que le permitirá fortalecer su posición en México y Brasil.
El movimiento dará un respiro a la empresa de contenedores de plástico, que se declaró en bancarrota en Estados Unidos en septiembre de 2024.
El acuerdo que Betterware de México firmó por los activos de Tupperware se cerró en 250 millones de dólares y representa un salvavidas para una de las marcas más icónicas de productos para el hogar.
Al mismo tiempo, se perfila como un acelerador clave para que Betterware se consolide como el mayor jugador latinoamericano en su categoría.
El balance inicial de la negociación es positivo. Fitch Ratings estima que el perfil de negocio de Betterware tendrá un aumento en su escala operativa y en la captura de sinergias, al incorporar instalaciones de manufactura en México y Brasil.
Aunque no todo es favorable. Uno de los principales retos de la adquisición será fortalecer la rentabilidad de las operaciones en Brasil, un mercado más complejo y operativamente distinto a México, donde Betterware cuenta con mayor experiencia en el modelo de venta directa.
“De manera proforma, al incorporar los flujos de Tupperware en Latinoamérica, los indicadores de apalancamiento del negocio consolidado (nivel de deuda) se mantendrán por debajo de 2.0 veces su EBITDA. Estos indicadores se encuentran dentro de las sensibilidades de la calificación actual de Betterware”, señala el análisis de Fitch.
Betterware, que cotiza en la Bolsa de Nueva York, reportó ingresos por 10,439 millones de pesos entre enero y septiembre de 2025, un crecimiento de 1.1% frente al mismo periodo de 2024. En ese lapso, el EBITDA aumentó 23.5%, hasta 1,936.2 millones de pesos.
En México, la compañía registró una caída de 5.5% en ventas, al sumar 4,249.2 millones de pesos en el mismo periodo, de acuerdo con su último reporte trimestral. En contraste, Jafra mostró un desempeño positivo, con un incremento de 6.4% en ingresos y un alza de 79.8% en el EBITDA.
Tupperware mantuvo operaciones en México durante su proceso de reestructura en Estados Unidos. Se prevé que la transacción con Betterware le otorgue estabilidad operativa y permita capitalizar el valor de una marca que mantiene un alto reconocimiento entre los consumidores.
La integración de los activos de Tupperware permitirá a Betterware ampliar su portafolio de productos, aprovechar economías de escala y fortalecer su cadena de suministro. En un contexto de presión sobre los márgenes por inflación, mayores costos logísticos y la competencia de marcas de bajo precio, contar con una mayor base de volumen y una red más amplia de consultoras y distribuidores puede convertirse en una ventaja competitiva clave.
“Para Tupperware es un mega tanque de oxígeno y para Betterware es la expansión de su mercado”, afirma Ángel Méndez, consultor de negocios y académico de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC). “Ambas empresas se van a beneficiar porque fortalecerán su posición en el mercado. Se convertirán en un jugador de gran escala que competirá con Amazon, MercadoLibre, Temu y otras plataformas de comercio electrónico”, añade.
En México, el mercado de artículos para el hogar ha mostrado resiliencia, impulsado por tendencias como el home office, la reorganización de espacios y el regreso a centros de trabajo y educativos. En este entorno, la combinación de marcas permitirá a Betterware ampliar su espectro de clientes, aumentar la frecuencia de compra y ofrecer un portafolio que cubra desde organización del hogar hasta cuidado personal.
El movimiento también refleja una tendencia de consolidación regional para ganar escala y enfrentar a competidores globales, marcas blancas y plataformas digitales, como ya ocurrió con la integración de Avon y Natura. Méndez subraya que, aun con la incorporación de herramientas tecnológicas para potenciar las ventas, el modelo de venta directa no perderá fuerza en México y América Latina.
“La estrategia de ventas por catálogo ha generado mucha confianza con el consumidor”, asegura el analista, por lo que representa una oportunidad para Betterware, Tupperware y Jafra.

Más de 65% de los créditos están en disputa y solo una parte es cobrable, pero las reformas fiscales y aduaneras anticipan una presión mayor sobre empresas y personas físicas.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) muestra su fuerza fiscalizadora al imponer más de tres billones de pesos, a través de la determinación de más de 1.7 millones de créditos fiscales en 2025.
Cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) muestran que al cierre del año pasado, el monto total por deudas fiscales de los contribuyentes fue por 3.12 billones de pesos, cuando en 2024 se reportaron 2.85 billones, esto representa un incremento de 269,974 millones de pesos corrientes más, y de 52,290 créditos más determinados por la autoridad fiscal.
Las cifras reflejan las acciones que el SAT refuerza para la fiscalización de recursos y que se plasman en el Plan Maestro de cada año de la autoridad fiscal desde 2019.
“Creemos que estos números van a seguir en ese orden, derivado del trabajo diligente y responsable que hacen las entidades como el Servicio de Administración Tributaria, y la propia Agencia Nacional de Aduanas”, explicó Carlos Lerma Cotera, subsecretario de Ingresos en la SHCP en conferencia de prensa.
El funcionario detalló que, en continuidad con el Plan Maestro, este 2026 las revisiones se verán fortalecidas por cambios al Código Fiscal de la Federación (CFF) y a la Ley Aduanera, con los objetivos de cazar a quienes venden y compran facturas falsas, además del combate al contrabando y a las malas prácticas de comercio exterior como la subvaluación.
“El Plan Maestro 2026, es una reiteración de lo que ha venido sucediendo en los últimos 2-3 años en auditorías, lo que le llamamos fiscalización del SAT. Todo lo que vino de reforma, que entró en vigor el primero de enero este año, ciertamente, va a fortalecer el trabajo de auditorías, de fiscalización, y por vía de consecuencia, sí van a aumentar el número de créditos fiscales del SAT a liquidar y fincar a los contribuyentes para cobrarlos a las buenas o a las malas. Y a las malas es con requerimientos de pago y embargos, o incluso por la vía penal”, advirtió Luis Pérez de Acha, socio fundador y director del despacho Pérez de Acha e Ibarra de Rueda.
Un crédito fiscal es una supuesta deuda con el SAT, determinada a una persona física o moral con actividad económica, por omisiones en el pago de impuestos como el IVA, ISR, IEPS o a la importación, sus multas y recargos. Mayormente es impuesto después de una revisión para fiscalización.
Cuando el contribuyente no está de acuerdo, y tiene los medios para comprobar que no debe esos montos, puede imponer medios de defensa o aclarar la situación, a través de medios como un acuerdo conclusivo, juicios de nulidad, recursos de revocación o amparos, a estos créditos se les denomina “controvertidos”, refiere información de Carlos Cárdenas, especialista en materia fiscal.
Las cifras de la SHCP detallan que del total de los créditos fiscales en billones de pesos, el 65% son controvertidos, mientras el 35% son no controvertidos, pero de estos, solo un poco más de la mitad (585,523 millones) son factibles de cobro, el resto de los no controvertidos son con baja probabilidad de cobro, pues mayormente corresponden a contribuyentes no localizados.
El total de los créditos fiscales por 3.12 billones de pesos, equivalen a:

Mientras los centros de datos disparan la demanda eléctrica, los microrreactores nucleares surgen como alternativa limpia y constante, aunque su adopción enfrenta barreras regulatorias, sociales y políticas en el país.
Para 2030, los centros de datos de todo el mundo consumirán casi tanta electricidad como la que consumió India en 2023, según el Fondo Monetario Internacional y es por ello que la infraestructura de Inteligencia Artificial está en busca de generar energía limpia para continuar con el crecimiento industrial y los microrreactores nucleares surgen como una posibilidad.
Los microrreactores nucleares son una versión muy pequeña y portátil de los reactores nucleares de fisión. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), estos son “reactores nucleares diseñados para generar electricidad a potencias típicamente de menos de 10 MW eléctricos” y forman parte de una categoría aún menor dentro de los reactores modulares pequeños (SMRs).
En términos de escala, los “microrreactores generan menos de 10 MW(e) y tienen huellas físicas mucho menores que los reactores nucleares convencionales”, lo que los hace potencialmente aptos para comunidades remotas, bases militares o aplicaciones industriales aisladas.
Su funcionamiento se basa en los mismos principios básicos de un reactor de fisión, es decir, “utilizan el calor de una reacción nuclear para hervir agua, creando vapor que luego impulsa una turbina para generar electricidad”, según explica la IAEA.
Aunque su tamaño es mucho menor, siguen incorporando elementos típicos como combustible nuclear, moderadores y sistemas de enfriamiento, y en muchos diseños las características físicas y de seguridad están simplificadas para permitir operación autónoma, con largos periodos entre recargas de combustible y menores requerimientos de infraestructura.
Eso sí, su menor capacidad permite su implementación en entornos donde las plantas grandes pueden no ser prácticas, como comunidades remotas, conglomerados industriales o regiones con pequeñas redes eléctricas, además de que pueden operar continuamente 24/7, lo que los convierte en una opción a considerar para alimentar centros de datos enfocados en IA.
Hace un par de semanas, la empresa mexicana Bleeding Edge Technologies firmó un acuerdo con la estadounidense Hadron Energy para trazar una ruta de evaluación técnica y regulatoria con el fin de desplegar microrreactores nucleares modulares de 10 megawatts en México, América Latina, Norteamérica y Europa.
Esta alianza busca explorar cómo estos dispositivos pueden alimentar las llamadas "AI Factories", que son ecosistemas diseñados específicamente para el procesamiento masivo de datos que requieren un suministro eléctrico ininterrumpido, algo relevante para Natan Rosengaus, director general de Bleeding Edge, pues mientras la industria de la IA avanza a nivel global, también necesita hallar mejores formas de construir sistemas energéticos alrededor de esta infraestructura.
"La energía nuclear, que es la energía más limpia que existe, es una excelente opción, en especial pensando en el crecimiento y en el futuro de la industria", comenta en entrevista con Expansión. El objetivo de la empresa, entonces, es reservar capacidad para que cuando haya autorización gubernamental se adquieran los microrreactores de Hadron y se implementen en los más de 30 centros que tiene en el país.
Según la explicación de Rosengaus, los microrreactores se pueden instalar a un costado de los Centros de Datos y transportarse en tractocamiones por su tamaño. Con ellos, se abre la posibilidad de suministrar energía hasta por varios años de forma continua.
El modelo propuesto por Hadron Energy ofrece una potencia de 10 MW, capacidad que puede sostener operaciones críticas de infraestructura por periodos de entre 10 y 15 años. Sin embargo, para poner en perspectiva esta potencia, Rosengaus detalla que el entrenamiento del primer modelo de GPT, hace un par de años, requirió aproximadamente esa misma cantidad de energía.
Actualmente, el mercado necesita de mayor infraestructura energética, pues la industria de la IA se divide ahora en dos grandes vertientes. Por un lado, el entrenamiento de modelos, que ya demanda más de 100 MW, y la inferencia, que es el uso cotidiano de la IA por parte de empresas y usuarios.
Para Rosengaus, la meta es lograr una infraestructura distribuida para garantizar un acceso eficiente y rápido a la tecnología, pero respecto a la implementación en México, el lugar exacto para estos microrreactores aún no se define, comenta, pues depende totalmente de la evolución de las leyes locales.
“El despliegue efectivo de esta tecnología estará estrictamente sujeto a la obtención de las licencias y autorizaciones regulatorias correspondientes, tanto por parte de las autoridades de Estados Unidos —país de origen de la tecnología— como de los organismos competentes en cada jurisdicción nacional donde se proyecte su operación”, asegura la compañía.
Rosengaus agrega que el principal obstáculo no es solo técnico, sino social, pues existe una necesidad imperante de transformar la percepción pública sobre lo que significa la energía nuclear hoy en día.
"Hace falta mucho un poco culturalmente este cambio en la percepción de la energía nuclear, que realmente es una energía muy noble”, apunta en referencia al rechazo de la sociedad por accidentes que marcaron la historia de la humanidad, como Chernóbil o Fukushima.
Además del cambio cultural, la industria requiere marcos regulatorios muy claros que definan todos los permisos, puntualiza Rosengaus, que van desde el manejo de la materia prima energética y el tratamiento de residuos después de su uso.
Actualmente, de acuerdo con Bloomberg, el uso de la energía nuclear en México es exclusivo del gobierno federal a través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde, en Veracruz. Además, la presidenta Claudia Sheinbaum se ha mostrado en contra de esta energía, porque, pese a sus ventajas, también presenta riesgos para la sociedad.
A pesar de estos retos, Rosengaus considera que México cuenta con una ventaja competitiva en su regulación actual y esa es el esquema de autoabasto, que permite a las industrias construir sus fuentes de energía para consumo propio. “Es un aspecto positivo que tenemos en sentido de poder construir cada vez más infraestructura de Inteligencia Artificial".
Además, para el ejecutivo, el norte de México se perfila como la zona con mayor potencial para este despliegue de microrreactores nucleares, debido a su sólida base manufacturera y la creciente necesidad de sistemas robóticos sofisticados. Estos robots industriales, concluye, requieren una alta capacidad de cómputo cercana, lo que generará una demanda “sin precedentes” de AI Factories en la región fronteriza del país.